Un paso importante ha dado la Policía en esta ciudad, frenando en 70 % del alarmante número de homicidios que estaba sucediendo en los últimos días, cosa que los tulueños hemos visto como positivo, sin embargo a pesar de los esfuerzos de los uniformados por mantener el orden no todo es color de rosa, pues cuando se creía que había llegado la tranquilidad a los centro- vallecaucanos, se comenzó a notar el incremento de robos, atracos y para empeorar las cosas hemos podido analizar que gran parte de los delitos que se cometen son realizados por menores de edad, vale decir que este tema no es solo de nuestra ciudad, porque como podemos ver en los noticieros nacionales se habla que existen bandas criminales que están preparando a los chicos menores de edad para cometer homicidios, pero en lo que a nuestra Tuluá del alma concierne, tenemos que decir que es el momento para comenzar a ponerle atención a la familia, porque es dentro del seno familiar desde donde se puede controlar este terrible problema, es el momento que los padres se pongan la mano en el corazón y piensen en sus hijos, pues no podemos negar que ellos son el futuro positivo o negativo de la sociedad, no olvidemos que son los jóvenes la esperanza del mañana y de paso decirles a las autoridades del caso que fomenten más los valores en la familia, al igual el amor por nuestros hijos, sin dejar de pensar que para lograr esto, es necesario que se piense en crear posibilidades de empleo, solo así podremos combatir el hambre que es justamente la que lleva a muchos seres a pensar en hacer daño, aquí cabe el viejo adagio que dice “ Amor con hambre no dura, pero si desespera”.
Esta semana por ejemplo nos desconcertó a todos los que estábamos en una panadería que está ubicada en la calle 26 con carrera 23, hasta este lugar llegaron tres jovencitos entre los 6 y 9 años, resulta que uno de los menores se acercó, a pedir y un señor le dio parte de su gaseosa, pero al instante se dejó venir el más grande de los tres arrebatándole la gaseosa y propinandole tremendos golpes, a lo cual el agredido niño respondió quebrando el envase y se armó que coge, coge, lo delicado del asunto es la violencia con la cual el mayor de los tres le pego y arrebató la gaseosa al menor, esto nos puso la piel de gallina, de solo pensar cuál será el futuro de estos menores, vale anotar que estaban vestidos con el uniforme escolar unificado, quiere decir que son estudiantes de un plantel educativo, la pregunta para los padres de estos menores es: porque permiten que sus niños anden pidiendo en las calles después de salir del colegio, no pedimos con esto que los traten con violencia, pero sí que les den mucho amor, pero también que los pongan en cintura, porque los hijos son solo responsabilidad de sus progenitores. Eduquemos a nuestros hijos para bien de todos.
Rafael Antonio Villada vieda